"Punto y seguido. Como ves, sólo pienso en ti yo..." dice una canción de Juan Luis Guerra, esa canción del LP de Burbujas de amor.
Recuerdo la canción como si fuera ayer, ¿no fue ayer?. Ponía los discos con mucho cuidado sobre el tornamesa, agarraba el brazo y colocaba la aguja justo al principio del vinil. Recuerdo ese equipo con sonido Dolby Sorround aka "Dolby Sorronsound", (ese era un chascarrillo local), con unas bocinas de última generación. El aparato obtenido en Salinas y Rocha, marca Zenith, con doble casettera, era la neta del planeta.
Mi madre bailando al fondo la de Burbujas de Amor porque estaba ensayando en la casa para sus presentaciones. Si, he de ahí que yo también bailo. Porque fue un tiempo en el que me divertía entre presentaciones de mi madre y me dormía en asambleas de partidos socialistas, a las que después de dos décadas desearía haber prestado más atención. Por un lado mi oído escuchaba como una abeja llegaba al panal, y del otro lado como Marx le contestaba la correspondencia a Engels.
En fin, en ese estereo llegué a escuchar a Les Luthiers, Armstrong, Vivaldi, Mozart, Chico Buarque, Silvio, Pablo, Tomita, Cri-Cri, Eugenia León, The Beatles, Willy Colón, e infinidad de ritmos y de buena música que si me pongo a recordar a cada uno de ellos, pues pondría un post para cada género diferente.
"Querida mujer (dos puntos): no me hagas sufrir (coma), es la segunda carta que escribo y no recibo nada de ti..." Pobre Juan Luis Guerra, cómo ha de haber sufrido por esa mujer, Recuerdo que en esa época precisamente era la Perestroika, aquel movimiento social, cuando los Estados Europeos Soviéticos de la URSS, le dijeron adiós a papi Rusia, ese Gorbachov no más no la armó al final de cuentas.
En fin, "que en el bolsillo de mi chaleco, mira nada me queda, todo te lo di, ¡yeh! ¡Oye!, ¡postdata!"